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Controlar las rabietas 

Ser padre en muchas ocasiones es muy difícil, en especial cuando los niños entran en la temida etapa de las rabietas. Es bueno saber cómo hacerle frente sin caer en comportamientos destructivos para ambas partes involucradas: niños y padres.
Cuando los niños crecen, van desarrollando diferentes maneras de comunicarse con los adultos y no siempre lo hacen de manera positiva.

Al momento que los niños descubren que el llanto y los gritos molestan y comienza la temida época de las rabietas. Hacerle frente como padre es importante para el desarrollo social del niño, y por supuesto, para la armonía en casa o al salir.

A continuación te daremos algunos tips para poder manejar mejor este comportamiento en los niños.

Anticipa
En definitiva no podrás adivinar el momento exacto en el que tu pequeño hará una rabieta, pero hay lugares donde, de seguro, es más propensa a darse la situación. Un ejemplo es el supermercado: ves como el pequeño animadamente va agregando las cosas que le llama la atención. Explícale, antes de entrar qué comprarán y solo deja que participe de la actividad agregando al carro justo lo que dijiste que comprarían. De ese modo, el niño se sentirá parte del proceso y tú te evitarás un mal rato.

No pierdas la calma
Puede resultar muchas veces muy difícil no perder la calma, pero es crucial hacerlo. Los niños aprenden mejor con refuerzos positivos y gritarle simplemente hará que ni uno ni el otro se entienda bien. A veces, es preferible ignorarlo y dejar que se le pase.

No cedas bajo ninguna circunstancia
De la mano con el punto anterior, es importante no ceder. Una vez que lo haces, el niño entenderá que sus rabietas son una manera de conseguir lo que desea y no debe ser así, pues caerá en repetirlo. Es mejor hablarle para detener este comportamiento, exigiendo respeto o en el último de los casos, ignorarlo por el momento. 
No temas de las rabietas en público
Aunque es incómodo tanto para el padre como para los espectadores, es importante entender que esto no debe ser percibido por el niño. De otro modo, se dará cuenta que hacer la rabieta en público es el mejor curso de acción para conseguir lo que necesita.

Si hace la rabieta en un lugar concurrido, tomarlo y llevarlo a un lugar privado es lo más recomendable. De ese modo se puede calmar más fácilmente y se evita molestar a otros.

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Las rabietas se esfuman
Las rabietas, como todo, suelen desaparecer a medida que el pequeño crece. Cuando están pequeños, entre las edades de 2 a 5 años, no controlan bien sus emociones y le dan rienda suelta a las mismas, sean positivas o negativas.

Es cuestión de tener paciencia, tomar correcciones con ellas y finalmente ayudarles a bajar la intensidad de las rabietas así como la necesidad de hacerlas en lo absoluto.

Toma en cuenta siempre ponerle atención a tu niño en lo que haga y cuando te quiera contar algo. Tratarlos con compresión, hablarles y explicarles muy bien las situaciones, hará la diferencia entre niños bien portados y los niños que caen en comportamiento negativos.  
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