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Pon límites al trabajo en casa

La mayoría de los empleados lleva a su casa tareas de la oficina. Hacerlo constantemente trae consecuencias tanto en las relaciones familiares, como en la salud.
Conoce qué puedes hacer para que no se convierta en un problema.  

Hay días que la jornada laboral no alcanza para terminar las asignaciones y decidimos llevarnos un poco de trabajo a la casa para adelantar. De ser algo de un día pasó a ser todos los días, entonces se empiezan a derivar problemas. Si la mayor parte del tiempo la pasamos en el trabajo y al llegar a casa para continuar con nuestras tareas laborales, entonces estamos perdiendo la oportunidad de vivir y disfrutar de numerosas experiencias con los seres queridos que nos rodean y apoyan. 

Abandonar la oficina es poner fin a los temas laborales, aunque hay profesiones que exigen estar pendiente constantemente del trabajo. La realidad es que si en el hogar se sigue manteniendo la mente en el trabajo, la mente no descansa. La Asociación Psicológica Americana identificó el trabajo y el dinero como los factores de estrés con mayor incidencia en la salud de los trabajadores estadounidenses. Si esto no es suficiente para que consideres la posibilidad de esforzarte al máximo para dejar los problemas de la oficina dentro de la oficina, deberías saber que las personas con estrés laboral se vuelven irritables, nerviosas y ansiosas, causando así numerosos problemas en su entorno familiar
El estrés, considerado el mal del siglo XXI, puede afectar negativamente tu cuerpo, causar dolores musculares, dolores de cabeza, baja libido, fatiga, problemas para dormir y problemas digestivos. Es el responsable de alterar negativamente el comportamiento: puede provocar arrebatos de ira, comer en exceso, abuso de alcohol y drogas, aislamiento social y cambios de peso. Si no dejas de llevar el estrés laboral a casa, corres un gran riesgo de dañar tu salud o incluso destruir tus relaciones. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, solo un 20% de los trabajadores llevan el trabajo a su casa. El estudio también mencionó que estos trabajadores, en su mayoría hombres de más de 40 años, lo hacen porque el tiempo no les alcanza en la oficina.  

Tres signos que te ayudarán a detectar si estás pasando por esto:
- Haz un inventario de tu trabajo semanal: Utiliza un diario o una aplicación para contabilizar tu tiempo real. Usa intervalos de 30 y 60 minutos para cuantificar cuánto tiempo te toma cada tarea. Buscar información en Internet, asistir a reuniones y constantes interrupciones de compañeros, son algunas de las cosas que suceden durante una jornada de trabajo y no se miden en el día a día.

- Pregunta a tus compañeros: ¿Les alcanza el tiempo en la oficina?, ¿se llevan el trabajo a casa?, etc. Es importante que tengas una idea de cómo los demás distribuyen su tiempo. Si la práctica no es común entre colegas, entonces hay un problema entre tu cantidad de responsabilidades o habilidad al hacer el trabajo.

- Revisa la descripción del trabajo: En muchos trabajos la descripción del empleo solo aplica el primer día, después las tareas se expanden, se reducen o incluso cambian. ¿Sigues haciendo el mismo trabajo cuando empezaste?, ¿estás haciendo trabajo que tus jefes no reconocen?

Si las respuestas a estas preguntas te demuestran que no eres productivo con tu tiempo, no te preocupes, hay herramientas para manejar mejor tu tiempo. Puedes negociar no asistir a reuniones en donde no te necesiten, deja los asuntos personales de lado, como revisar tus correos cada cinco minutos o escribir en Whatsapp. Si por el contrario, haces más trabajo del que deberías, entonces empieza a delegar funciones. Habla con tu superior para priorizar las tareas y así puedas mejorar tu distribución de trabajo.  
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Déjate sorprender por este complejo residencial en Costa del Mar, de 28 pisos, que cuenta con una arquitectura moderna. Además, mezcla la vida en familia, el trabajo y el sano esparcimiento. 
5 estrategias para poner límites:

1. Momentos y lugares específicos. Si tienes que trabajar desde casa, destina un espacio para hacerlo en donde puedas concentrarte de verdad y terminar lo que iniciaste. Esto también ayudará a que tu mente y cuerpo entiendan que estás en modo “modo trabajo” y podrás hacer la transición más fácil cuando entres a “modo casa”.

2. Ten hábitos para salir de la rutina. No todo tiene que ser trabajo, ten tiempo para hacer cosas que te gusten. Toma otra ruta para ir la casa, escucha música, tómate un café antes de llegar a la casa, haz planes para cenar con la familia, entre otras cosas.

3. Mañana es otro día. Escoge una hora que sea “no negociable” para dejar de trabajar, puede ser 9-10 de la noche. Después de esa hora, apaga todos los aparatos electrónicos que te permiten estar conectado al trabajo. Recuerda, mañana será otro día para ser productivo y seguir con tus asignaciones.

4. Deja de ser multitasking. Si tienes que tener algo del trabajo en casa, entonces no mires televisión. Dedícate a una sola tarea, las posibilidades que le dediques tu 100% no es posible, termina una para aplicarte en otra.

5. Establece deadlines y síguelos. Poco a poco ajusta los tiempos en la oficina para culminar tus tareas. Por ejemplo, si tu horario de salida es 5:00 p.m., pero esto nunca ocurre porque son 6:00 p.m. y todavía estás en tu puesto, entonces proponente salir la próxima semana a las 5:45pm. En la siguiente semana, 5:30pm y así sucesivamente hasta que puedas hacer el trabajo en las ocho horas laborales.

Trabajar después del trabajo son de esos hechos desafortunados de la vida, pero puedes crear rituales y límites para hacerlo de una manera saludable y productiva.